El informe policial de 268 folios remitido a la Audiencia Nacional sobre los documentos de la trama Gürtel encontrados en una nave industrial de Alcorcón no dedica ni una sola línea a las facturas de la boda de Alejandro Agag y Ana Aznar que pagó el jefe de la red corrupta, Francisco Correa, a través de una de las empresas con las que hacía negocios con las Administraciones públicas. El instructor del caso Gürtel, Pablo Ruz, reclamó de la policía un informe “sobre Nave Industrial” del polígono Ventorro del Cano, sin especificar ni excluir más datos.
Aquel enlace, convertido casi en una boda de Estado a la que acudieron presidentes extranjeros y las más altas instituciones del Estado, incluyendo a los Reyes de España, fue costeado en parte por Correa a través de una de sus empresas, Special Events, la sociedad con la que montaba todos los actos electorales del PP, entonces presidido por José María Aznar.
El informe policial de la UDEF sobre los documentos encontrados en la nave de Alcorcón describe decenas de regalos de la trama corrupta a dirigentes del PP, algunos de escaso valor, como una caja de botellas de vino al extesorero Álvaro Lapuerta, un teléfono móvil a Juan Carlos Vera, miembro de la Ejecutiva del PP, o una caja de puros al entonces gerente del PP, Luis Bárcenas. Sin embargo, nada dice de los regalos de Correa al matrimonio Agag/Aznar pese a que su precio superó los 30.000 euros. Tampoco aparece ninguna referencia a los viajes de la ministra de Sanidad, Ana Mato, ni al pago de las fiestas de cumpleaños y comuniones de la familia Mato-Sepúlveda.
Varias acusaciones personadas en el caso Gürtel han destacado el hecho, ante el que muestran su extrañeza. En algunos casos, incluso, sugieren la posibilidad de que no sea un olvido sino una exclusión intencionada, con el objeto de dirigir la mirada para personas de menor entidad, como Francisco Álvarez Cascos, y soslayar los beneficiarios más importantes: la familia Aznar.
“No descartamos pedir, a través del juez, una explicación de la policía sobre el porqué ha excluido el análisis de esa documentación”, expuso ayer Josè Mariano Benítez de Lugo, letrado de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE), que ya pidió la declaración del expresidente Aznar como testigo la causa abierta por los papeles de Bárcenas.
“Esperábamos el análisis de esas facturas, con lo que vamos a pedir al juez si todo lo analizado es todo lo intervenido, ya que creemos que la criba sobre lo que se ha de investigar corresponde al instructor y no a la policía”, destacó otra de las acusaciones personadas.
Según fuentes policiales, la ausencia de referencia a los regalos de la boda de la hija de Aznar se debe a que no se consideran relevantes para la causa. Las mismas fuentes añaden que estos datos están ya aportados y que, por tanto, las partes personadas pueden solicitar la ampliación del análisis sobre este punto. Añaden, además, que aún faltan informes por elaborar y que, si en el futuro, consideran que los regalos son significativos en el proceso, los harán constar.
El regalo de la trama corrupta a la hija de Aznar consistió en pagar los gastos de la fiesta que tuvo lugar tras la ceremonia en el Monasterio de El Escorial, para lo que Correa, a través de la empresa Special Events, tuvo que contratar a especialistas en sonido o iluminación, servicios por los que gastó 32.452 euros. Tras la publicación del regalo, Agag respondió a este periódico que no ocupaba ningún cargo en el PP cuando recibió ese regalo de boda y Correa no estaba imputado por entonces. La boda se celebró en 2002 y la operación judicial contra la trama se produjo siete años después. En el año de la boda, las empresas de Francisco Correa organizaban en exclusiva todos los actos del PP nacional y muchos del PP en otras comunidades. El PP era, para entonces, el primer cliente de la red empresarial que había montado Correa.